Crítica a la razón judicial




Doctor en Derecho Penal por la Universidad Federico Villareal, y actualmente profesor de Filosofía del Derecho en la facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UPLA, Luís Alberto Pacheco Mandujano (Lima, 1974), publicó su polémico primer libro “Sofía y Teodoro: diálogo en torno a la prueba lógica y ontológica de la existencia de dios”; y esta vez nos presenta un libro, también revelador, “La dialéctica del hecho social, valor y norma como definición ontológica del derecho”.


¿De qué forma que la metafísica ha influido en el derecho?
Esa expresión de la filosofía, basado en el pensamiento y en la idealidad de los objetos, ese es metafísica, un constitutivo de lógicas internas muy racionales, pero que en un momento determinado advierte que no refleja lo que técnicamente no sucede en la realidad. El día de hoy ya no tenemos filosofía, tenemos epistemología, es la filosofía actual, y la epistemología no es sino la ciencia de las ciencias, es decir es el instrumento teórico a través del cual nosotros podemos tomar diversos objetos de la realidad como objetos de estudio y analizarlos bajo perspectivas científicas. El derecho lamentablemente ha adolecido muchísimo de eso, hasta inicios del siglo XX quizás el mayor aporte de un desarrollo del derecho en términos científicos ha venido del profesor austriaco Hans Welzel, quien empieza a romper progresivamente con la metafísica imperante del derecho pasado.

Usted dice que “Cuándo la sociedad burguesa desaparezca, desaparecerá el derecho”
Marx y Engels, tienen una definición clásica del derecho, dicen “el derecho es la voluntad de la clase dominante erigida en ley”, y esa definición del derecho es una definición que debe entenderse como el derecho de la sociedad burguesa, vale decir, el derecho de leyes que responde a los intereses de clase, pero aplicando la teoría marxista y haciendo un análisis de todo el proceso del desarrollo de la historia comprendemos que tarde o temprano va a llegar un periodo en el cual esta sociedad burguesa va a tener que desaparecer definitivamente, y dará paso a otro tipo de sociedad a la sociedad socialista y posteriormente a una sociedad colectiva y esta implica relaciones sobre las cuales ya no existan leyes que respondan a intereses de clase, porque no existirían ya clases sociales, sino más bien normas de carácter ético que sin dejar de ser derecho van a regular la existencia de todos los hombres en sociedad.

¿Qué cuestiona de la teoría tridimensional del derecho de Miguel Reale?
Miguel Reale tiene el gran mérito de descubrir que la esencia que determina el derecho como fenómeno social parte de fenómenos fácticos, de lo que llamamos hechos sociales, pero estos hechos sociales producen un tensamiento de naturaleza axiológico-valorativo. Reale explica que de esa tensión dialéctica surge entonces la norma, que es una norma jurídico-positiva y que se constituye en el instrumento a través del cual se impone la decisión de la sociedad a través del Estado para que rija la vida de los hombres. Pero la explicación que subyace dentro de su definición teórica, por el hecho de estar basado en un planteamiento de carácter nepositivista del extremo metafísico, nos parece que la metodología es equivocada, y rescatamos el valor epistemológico del que habla Althusser entre otros marxistas heterodoxos y anteponemos el pensamiento marxista, no como expresión de política, sino mas bien como un instrumento de análisis, epistemológico, que nos permita reformar dialécticamente para superar el planteamiento de Reale.

¿Cómo se inserta esa teoría en la praxis del derecho?
Ningún juez puede administrar justicia, porque la justicia es un valor; por lo tanto entonces lo que los jueces hacen es administrar sus decisiones jurisdiccionales; lamentablemente hay una fuerte dosis de una influencia tremenda de un pensamiento positivista, en Perú, en América Latina y parte de Europa, por el cual los jueces y fiscales en su gran mayoría dicen “el derecho se aplica sin que de por medio pueda tener un papel la ética”. Entonces la gente no comprende por qué existe un Poder Judicial que aplica normas y no justicia. Nuestro planteamiento es la exigencia de la introducción de los valores dentro de la concepción general del derecho.

¿Cuáles son sus impresiones al proceso judicial de Alberto Fujimori?
Mi total y plena satisfacción por la aplicación de una condena que reivindica históricamente al país, más allá de las concepciones políticas que nosotros podamos tener, lo cierto es que todos podemos concluir en una gran verdad: que bajo ese régimen se cometió las peores atrocidades que ha podido conocer el Perú a lo largo del siglo XX.
Retrato de un Drag Queen




Huancayo aún sigue siendo frágil, y lo seguirá siendo, con algún evento que le sea ajeno a su propia idiosincrasia, y cualquier arte que sea trasgresor y que subvierta las normas establecidas, tendrá poca fortuna en el territorio mental de la gente.

Tal es el caso de la onda Drag Queen, cuyas fronteras con el arte y la implicancia de su constitución lúdica con los roles sexuales, se place en ser espectáculo puro, de pelucas y vestidos multicolores bajo la intensidad de las luces del escenario, que a la primera vista llaman la tímida atención del espectador.
Eso lo sabe bien, Juan Carlos Cajigas, Juka para los amigos, quien desde hace años, silenciosamente, viene realizando un trabajo nunca hecho por estos lares, y que ha empezado ha fascinar a propios y extraños, cuando de pronto aparece con su personaje de Demenzia en la comedia teatral, “El vaivén de las mosquetas”, escrita por el mismo.
“Fue una de las obras que mostró por primera vez, en nuestra ciudad, el homosexualismo en todo su esplendor, por así decirlo fue un montaje que mantuvo al público desde el inicio hasta el final con esa intriga de cómo iba a terminar” nos dice Juka.
Y es que el drag para él es “Es aquel que cuando lo miras te asombras y te preguntas ‘Qué feo’, y luego sigues volteando y dices ‘pero que bonito’, y dale, sigues mirando bien y dices ¡pero está locazo!”, y no es la única pieza teatral que despierta sentimientos encontrados, a ello se suman sus unipersonales como muñeca, bajemos el telón, entre otros.
El trabajo del drag para Juka no ha sido fácil, como dijo en una entrevista anterior, por el mismo hecho de que es complicado ser mujer y “mucho más si se es una drag que tiene que exagerar todo de una mujer”. Para ello tuvo que estudiar en una escuela de drags en Lima con Fraudiamanda un famoso drag.
El arte de Juka no tiene límites conocidos, sino que se va acoplando a la tecnología musical junto con la actuación, de modo que el mismo Dj, es un espectáculo al cual podemos escuchar pero también ver, en una suerte de performance, llamado la Perfo-sonora; donde sale de la galera otro de sus personajes memorables, Paranoia Candy.
Después de años arduos de trabajo de difundir el arte homosexual en lugares como el Wasi Da Kakumba, lugar de concentración de la contracultura huancaína que deja de existir, a Juka lo espera Lima, la capital, la que cada día se abre más, y como dijo en su conmovedor cortometraje “Así soy, soy así”: las noches lo esperan, porque de él son las noches.
EL PASTOR URBANO



El poeta Domingo de Ramos (Ica, 1960), asegura que la poesía que se está haciendo en provincias va dar muchas sorpresas; él estuvo el ultimo jueves transitando las calles de nuestra ciudad y sobre para presentar en la Universidad Continental, el CD de poesía “Simplemente Pleamar” de dos jóvenes poetas, Gabriel Griss y Paulo González. El último poemario publicado por Domingo de Ramos es “Dorada Apocalipsis”.


¿Hora Zero y Kloaka al parecer persiguieron los mismos derroteros?
No tanto porque Hora Zero corresponde a su momento histórico y Kloaka igual, donde se inició la guerra interna que ha dejado cicatrices que hasta ahora no se borran, entonces Kloaka nace en ese contexto, y ese contexto es precisamente donde los poetas escribimos sobre la violencia.

¿Que los diferenciaba estéticamente?
Estéticamente creo que en un punto, que es la lumpenización del lenguaje, porque los de Kloka somos una generación de una migración, no éramos los que veníamos de provincia, sino éramos parte de una Lima que es ahora, sabíamos la movida de ahí, y que correspondía a todo una marejada de propuestas de los que ya no éramos migrantes, sino éramos una especie de nuevos limeños.

¿Se aventura a definir la poesía, a través de su experiencia?
No, yo me quedo ahí. No, sería mi testamento, pero todavía no me quiero morir (risas).

¿Cuáles son sus lecturas actuales?
Estoy leyendo poesía japonesa y China; me gustan porque es muy contrario a mi poesía, porque yo hago lo extenso. Estoy aprendiendo como captan toda la poesía en tres palabras, en un haiku.

¿Le cuesta escribir poesía?
Sí, como a todos nos cuesta mucho, porque a la vez es tan difícil escribir en un medio como es el Perú; en América Latina donde no hay incentivos de ninguna clase.

¿El poeta es un profeta como pregonaban los de Kloaka?
Contra su voluntad es un profeta, ahora que uno sea conciente de que sea profeta, bueno yo no digo nada porque es mucho ego. Yo creo que uno escribe, y lo que escribe, el tiempo lo dirá.

¿Cómo nace esa fascinación por escribir sobre personajes como Chacalón o Clímaco?
Me interesó mucho ver en este pata, en Clímaco, de clase media alta, como trató de destruir la belleza a martillazos; el tipo es un asesino, un esquizofrénico, eso no me interesó tanto. Me interesó como este tipo agarra una chica de su propia clase social, bellísima, entonces ante esa imposibilidad, ha querido esculpir con un martillo esa belleza, negar la belleza, me interesó hablar sobre ese mal, en todo caso hablaba sobre la condición humana.

¿Y Chacalón?
En el caso de Chalacón un poco que me emparentaba, que era parte de eso, porque me divertía, Chacalón tiene muchas cosas, cuando yo escribo; porque una cosa es trasladar la realidad a la poesía, devolviéndola otra forma de realidad.

Acaba de publicar su último poemario “Dorada Apocalipsis” ¿De qué trata?
En ese libro todos son personajes, ya no hay uno que relata un proceso como en “Pastor de perros”, en “Las cenizas de Altamira” hay un relato de una cultura en decadencia, y en este último libro, son simplemente personajes donde hablan de lo que les sucede y de paso hablan de lo que pasa en el mundo.
Palabras de un horazeriano confeso





Tulio Mora Gago (Huancayo, 1948), actualmente es unos de los más importantes poetas peruanos vivos, un referente inmediato de la poesía desarrollada en la segunda mitad del siglo XX; tanto sus palabras como sus libros, condicen la lucidez de un hombre que vive inmerso en la poesía como acción.


¿Hora Zero aún sigue vigente?


Hora Zero (HZ), si tiene algún aporte a la literatura peruana y latinoamericana, es que primero retrata un nuevo proceso de socialización en el país, que es proceso de la migración. Hora Zero estaba buscando una poesía vivencial, experiencial y de pronto se encuentra con la migración en la calle; el fenómeno de la urbanización que no es fenómeno peruano sino latinoamericano. Se consiguió por fin un discurso que no fuese denotativo de una mixtura medio indigenista, surrealista o simplemente una repetición de la poesía beatnik con citas cultas o citas de referencias de prestigio literario, sino se revelaba más que una escritura, una presencia, un ser humano detrás. Mi punto de vista, es que el Perú poéticamente puede dividirse un antes y un después de HZ, es otro escenario, eso es su vigencia.



¿Se siente un poeta acabado?


En cuanto a la búsqueda de temas, de discursos poéticos, yo ya desde “Oración frente a un plato de col”, o antes, “Mitología” incluso, tenía una concepción de qué cosa era un libro; para mí un libro no es un conjunto de poemas, un libro es una unidad, hay que verlo como una visión coherente, incluso de continuidad. Yo he escrito en la medida que he encontrado temas unitarios. Entonces no es que me haya sido más fácil escribir porque estoy más viejo, al contrario me ha sido más difícil.



¿En “Oración frente a un plato de col” dice que “el deber más criminal de un peruano es ser poeta”, sigue pensando lo mismo?


Es un hecho, porque si vamos a la vida de Juan Ramírez Ruiz, que hasta este momento no pueden sacarlo de la tumba en la está enterrado como NN, ya es altamente demostrativo que cómo es catalogado un poeta en este país, entonces no solo me reafirmo sino que la realidad ha reafirmado ese verso.



¿Cuáles son sus impresiones de los horazerianos en Huancayo, como Sergio Castillo y Cesar Gamarra?


Yo diría que Sergio Castillo no ha publicado todo lo que tenía, y no ha publicado lo mejor que tenía; creo que el debería hacer un mayor esfuerzo, porque tiene grandes cosas que no están plasmados en un libro y deberían estar. En cuanto a Cesar Gamarra, siempre ha sido muy coherente con su poesía y eso me gusta; en las buenas y en las malas siempre se ha considerado sobre todo un poeta, y de los buenos de HZ; es un poeta que ha transmitido ese lenguaje callejero de acá a escenarios andinos de Huancayo, de la selva y de Cerro de Pasco; con una precisión, con una fuerza, y sin renunciar ese carácter emotivo de gran afectividad y de gran lucidez sobre todo.



Víctor Hugo dijo que las mejores literaturas salen en tiempos de crisis ¿En poesía cree que está sucediendo eso?


No necesariamente se da esa mecánica, pero no deja de ser curioso, que el manifiesto Palabras Urgentes de HZ, decía: “Se nos ha entregado unas ruinas”, entonces ya habíamos avizorado que lo que había en el Perú era una crisis, que se había abierto desde los años 50, una fractura que hay acá, el velasquismo abre más profundamente esa crisis. Eso da proceso a una confrontación que recién se está mezclando, en ese proceso está inserto Hora Zero con los principales libros que se han dado de esa época; estamos hablando de “Asalto y destrucción del infierno” de Enrique Verástegui; “Tromba de agosto” de Jorge Pimentel; “Noches de adrenalina” de Carmen Ollé; “Las armas molidas” de Juan Ramírez Ruiz; “Cementerio general” de Tulio Mora; cinco libros que por lo menos están asociados a la tremenda crisis que está pasando. Es un tiempo de crisis, y desde ahí se está manifestando la nueva poesía, pero eso es una poesía que ya nosotros el año 70 lo habíamos referenciado.


¿Qué libro publicado le ha traído muchas satisfacciones?


“Cementerio general”; el libro se vendió en un mes.



¿Y le constó mucho trabajo?


Me constó como dos años; tuve que renunciar a un trabajo. Hay varias cosas que apuntaban a la voluntad que tuve de escribir este libro, pero no solamente eso, sino que salió de la formula de los poetas, los libros de poseía generalmente los leen los poetas, yo me di con la grata sorpresa que “Cementerio general” fue leído por otros, historiadores, sociólogos, y por personas comunes y corrientes. Personalmente a mí me gusta más “Simulación de la máscara” que es un libro de la vida, este es un libro de las danzas, de los desbordes, del placer, de la incontinencia de los hombres para resistir la vida.



¿Cuál es su próximo proyecto poético?


No tengo un libro ahora en mente, creo que voy por el lado de “Cementerio general”, ampliarlo, porque me piden mucho; me han dicho que van a publicar en la misma editorial que publicó Jorge Pimentel, su “Ave soul” (Doble Principe ediciones). También tengo una plaqueta que se llama “Ángeles detrás de la lluvia”, que seguramente este año lo voy a publicar.


Hábleme de la próxima antología de Hora Zero


Estoy dándole vueltas desde el año 1996. Me demoré hasta el año 2000, y no pude publicarlo en ese momento porque una editorial primero dijo que sí, después dijo que no porque era muy largo, y lo he retomado el año pasado cuando gracias al empuje de unos amigos, nos hemos contactado con la editorial de Jorge Espinosa Sánchez, que se ha comprometido a publicar la antología; entonces yo la he reactualizado, teniendo mucho más material durante estos ocho años, Es un acercamiento lo mas amplio posible para que el lector tenga una dimensión de lo que fue Hora Zero.



¿Cómo es su relación con Huancayo?


El útero nuestro, de nuestra familia, era Huancayo, porque era la casa de mi madre. Yo siempre me he sentido identificado con mi familia materna que con mi familia paterna. Entonces eso se ha traducido en mi escritura.

La casita de los recuerdos



La casita del cedrón, José Oregón Morales, Edición del autor, Huancayo, 2008.


Primera novela (corta) y quinto libro del escritor José Oregón Morales (Tayacaja – 1949), “La Casita del Cedrón”, sigue la senda de aquella estirpe de escritores que apostaron por la “literatura de costumbres”, como lo así denominaba el crítico Manuel Baquerizo Baldeón a la literatura indigenista, muy de moda allá por los años treinta y vuelto a replantearse décadas posteriores, con Oscar Colchado Lucio, Zein Zorrilla y Edgardo Rivera Martínez por nombrar a algunos.
Como se sabe, Oregón Morales inició su carrera literaria con el libro “Kutimanco y otros cuentos” (1979), donde recoge historias de la oralidad andina, poniéndonos en contacto con las costumbres, tradiciones propias de los pueblos de los andes del sur; de esta misma línea, publicó “Loro Qolluchi y otros cuentos” (1986), para luego publicar un drama social, “El Motín” (1986), y finalmente retornar después de casi veinte años con “Memorias del cuye Arroyo” (2004), que son breves relatos de corte jocoso y humorístico.
La novela, escrita en primera persona, da cuenta de la vida de Chipsa, desde su infancia, en medio de una familia tradicional, subyugada bajo la figura patriarcal en un ambiente machista; en ese contexto Chipsa recorre los recónditos parajes del pueblo de Pampas, Salcabamba, para luego realizar un éxodo en busca de una esperanza de cambio en su vida, y arribar a Huancayo, ciudad donde se hace compositora.
A grandes rasgos la historia de “La casita del cedrón”, nos remite también, en paralelo, conocer parte de la biografía de la compositora Carmela Morales, madre del autor -según su propia confesión- a manera de homenaje por su gran aporte al folklore en esa parte del país, realizando una fábula de la violenta modernidad y la visión de una testigo privilegiada de los cambios sociales que se suscitaron en los andes centrales.
La novela corta “La Casita del Cedrón”, obra que llegó a ser finalista en el III concurso latinoamericano de Ecuador, en el 2005, así como también en el concurso nacional “Horacio” en el 2008, en palabras del Sandro Bossio Suárez – quiñen prologó el libro –, “es un buen ejemplo de que la literatura de corte campesino no tiene porqué estar disgustada con la modernidad técnica y recursiva de la literatura universal”.
Gerardo Garcíarosales y su diálogo con los espectros





El poeta Gerardo Garcíarosales (Jauja, 1944), vuelve al ruedo literario con la publicación de dos poemarios fundamentales: “El cuervo blanco” y “Elius” (silbaviento editores), acaso una vuelta de tuerca en lo que va de su producción poética.

¿A qué se debe la reedición de “El cuervo blanco” publicada en 1984?
Es por dos necesidades, porque “El cuervo blanco” ya se estaba volviendo mito, y porque era necesario que se conozca este poemario, porque veo que todas las actitudes nuevas de la crítica social han empezado a prestar atención a lo que yo había hecho hace veinticinco años. El Cuervo blanco fue publicado por un colegio a mimeógrafo y mal hecho.

¿Cuán valido es el discurso poético para criticar la situación de los tiempos actuales?
Más que criticar, abre las ventanas de todo lo que hay de oscuridad dentro, eso es lo que veo que es así, porque si no te pica una pulga no la sientes, pero te tiene que picar para que veas que tienes una pulga que te está rondando, entonces te hace inmediatamente reaccionar, esa es la imagen que quiero dar.

En tu libro realizas una crítica irónica a la condición de Lima como ciudad ¿Cuál es tu percepción de Lima?
Yo veo a Lima con temor, porque sales a las calles y las mismas sombras te pueden asaltar, y convertirte en un guiñapo humano, físicamente hablando; pero por otro lado es ese adormecimiento letal que te causa cuando tú ya estás involucrado a Lima, ya cambias totalmente; se vuelve un monstruo se siete cabezas que no sabes por dónde empezar a ver, a contar, a identificar, porque Lima es como un baratillo que tiene de todo, pero no tiene lo que tenemos todavía, lo que conservamos nosotros aún.

Con “Elius”, te insertas dentro de la poesía política…
El hombre en la dimensión de la palabra no deja ser político, porque politiquero sí lo es, indudablemente, pero lejos del sentido que le puedan dar a la poesía política, su juzgamiento, pienso de que todos los tiempos para la poesía política son tiempos coyunturales, ahí están todos los problemas sociales que no dejan de estar presentes.

¿Y como así desarrollas en tu poesía?
Cuando uno tiene la intención de seguir políticamente a un momento, no es valedero; en el caso mío, creo que mi poesía no es coyuntural sino va caminando como va caminando el hombre, porque “Elius” es adaptable a todos los tiempos.

Elius, por confesión propia, es Eleodoro Vargas Vicuña. ¿El llegó a ver los manuscritos?
Eleodoro fue un testigo presencial de todo el camino de este poemario, porque estábamos inmersos en la crítica de todo lo que nos sucedía, de todo lo que nos circundaba, entonces es el diálogo que yo tenía, que hacíamos siempre con él cuando estaba vivo, entonces ahora de muerto sigo dialogando. Todo aquel que lee, viene a tomar el lugar de Eleodoro, ese diálogo muy interior se está convirtiendo un diálogo universal; todo aquel que lee ya forma parte del libro.

¿Cuál es el próximo libro que publicarás?
Estoy terminando “El espejo de ciegos imaginarios” es un libro de largo aliento que debo de terminarlo, porque el mismo libro ahora que lo estoy corrigiendo, ya me pide; que ya se está colmando las expectativas.
Juan Parra del Riego en inglés




Tuvo que pasar casi un siglo para que Juan Parra del Riego, nuestro más celebrado poeta Huancaíno, tenga la cobertura que se merece, traspasando las fronteras mismas del lenguaje castizo al mundo anglófono, gracias a la pronta publicación del libro “The Windmills (…and other Selected Translated Poetry, of: Juan Parra del Riego)”, una antología poética del autor de los polirritmos, cuya versión al ingles fue realizada por el poeta norteamericano Dennis L. Siluk. En exclusiva para Zona Letrada, publicamos un extracto de este importante aporte a nuestras letras peruanas.

Canto a Barranco
(El Mar)


Mar de Barranco, mar meditabundo,
mar triste, mar sin velas, mar dormido,
mi dolor es amargo y es profundo
porque al verte tu pena he cogido.
Si tú tienes tus náufragos ¡oh mar!
que niega la apariencia de tu calma
yo también como tú sé enmascarar
las ilusiones náufragas de mi alma.
Como ese sol que se hunde triste, triste,
en tu confín que de oro y grana viste,
así se van hundiendo lentos, lentos,
cuando ante tu ancha faz sueño y medito,
en tu secreto azul mis pensamientos
como pájaros ebrios de infinito.


Canto to Barranco
(The Sea)

Sea by Barranco, the meditating sea,
sad sea, sea without sails, asleep sea,
my pain is bitter and is deep
because on seeing you, your sorrow I have taken.
If you have your shipwrecked persons, oh Sea!
that denies the appearance of your calmness
I also like you … know how to disguise
the shipwrecked illusions of my soul.
Like this sun that sinks sadly, sadly,
in your confines of gold and red dressings
thus they are sinking slow, slow,
when before your broad face I dream and ponder,
in your blue secret … my thoughts
like endless drunken birds.

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Nocturno Nro. 8

Dolorida en la luna se va la carretera.
Me voy a sentir más hoy tu alma allí;
dolorido en la luna que me mira y espera
y da su solitaria paloma mensajera
que va como acordándose de ti.
Miro las soledades misteriosas del cielo
y nada es más profundo que tu amor,
bailarín de amargura, zapateador de hielo,
tú eres, ¡oh! Sirio, dulce violinista del cielo!
lo que me ha comprendido aquí mejor.
Pero tú eres la luz que tiembla allá:
Voy solo. Voy cansado. Voy ciego. Voy perdido.
Y esta noche de luna, que es música sin ruido
me va poniendo tu alma como en un hondo nido
sobre mi sollozante eternidad.
Con mi sombrero negro empapado en la luna
yo te contaré todo mi dolor…
Le pediré a la muerte más pavor que nos una…
le pediré a la vida más caliente fortuna
de besos, de locura y de temblor.

Night Nro. 8

Hurting in the moon, the road fades away
I am going to feel more today your soul, there;
Hurting in the moon that looks and waits for me
and gives its lonely carrier pigeon
memories that belong to you.
I look at the mysterious loneliness in the sky
and nothing is deeper than your love,
a dancer of bitterness, a tap dancer on ice.
Oh! Syrian, you are the sweet violinist of the sky!
Here, makes me understand you better.
For you are the light that trembles there:
I go alone. I go tired. I go blind. I go lost.
And this night of the moon, which has soundless music
it is as if your soul is put deep into a nest
and my weeping goes without end.
With my black hat awash in the moon
I tell you of my suffering.
I shall ask death for more dread to unite us…
I shall ask life for pleasant fortune
with kisses of madness and trembling.

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Canto al Carnaval

Libertad maravillosa de la risa,
la ciudad corre en las ruedas de colores, ¡Carnaval!
Ya en las plazas y torres, ventanas y esquinas,
saltando como una niñita la luna
cuelga los teléfonos de las serpentinas
para tu furiosa fiesta universal.

¡Columpios de risas! ¡Árboles de amores!
Los novios calientan la noche con su corazón.
Ya aquel ha corrido por un frac… ¡va pálido!
Rosada de sueños
ella piensa en algo furtivo y fantástico
que sólo esta noche podría pasar…

Canto to the Carnival

Laughing has a wonderful freedom,
the city’s carnival has a wheel of colors.
In the squares, on the towers, windows and corners,
the moon is jumping like a little girl
as the ribbons are hung around telephones
for this livid universal party.
Swings of laugher! Trees of love!
With their hearts, boyfriends warm the night.
One has already run for a dress-coat, pale he goes!
Crimson dreams
she’s thinking of something sly and fantastic
that only this night might bring…