Viaje por los laberintos del cuerpo
Noche oscura del cuerpo
de J.J.Eielson




El cuerpo como materia hirviente, compuesto por trillones de células en una batalla por la supervivencia; el cuerpo como depositario de algún alma alucinada, armado de alientos divinos, una masa sinérgica, donde no hace falta que Miguel Ángel ordene gritarle, por la monstruosa perfección que gime por sí sola.

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En fin, el cuerpo como objetivo poético, una parábola contemporánea, el dilema de los pensadores postmodernos, entre ellos el “filósofo del cuerpo”, Jacques Merleau-Ponty: “el CUERPO no es un OBJETO”, Vade retro quien se atreva a decir que no existe la dualidad “Cuerpo/Alma”, porque todo pasa por ese caos violentado por la mente.

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“Pienso, (siento) luego existo”, a decir de los cuadros toscos de Francis Bacon, que todo lo desgarra, no hay estabilidad en el caballete, ni mucho menos en los pies, duele la tortura, pero más duele esa soledad, porque no hay reconocimiento con el otro, por eso el sujeto no es sujeto, es cualquier cosa, nadie puede decir que existo mientras nadie me vea, vea mi carne, porque no hay conciencia encarnada que esté provisto de escepticismos.
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Miramos por el ojo de la cerradura para contemplar al cuerpo que está recostado, haciendo quién sabe qué, pero que eso no importa cuando el vouyeur vive por el solo movimiento de su sombra, algo incompleto, que el resto es imaginado subliminalmente. Gracias Klossowki. El deseo se hace más penetrante. Lo místico es el deseo de la noche. La noche es demasiado oscura en España, en los claustros donde San Juan de la Cruz realiza su propio ritual: escribir sobre biblias viejas.

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A propósito, “la conciencia no es lenguaje” dijo el budista zen, Taysen Deshimaru, no hay lenguaje poético que asuma la responsabilidad de diseccionar lo real lacaniano, es un delito fomentar tal creencia. El lenguaje de a poesía, revierte todo lo planteado por la (con) ciencia; es el único camino por donde hay manzanos para llegar a encubrir los misterios, y todavía uno no piensa que el Árbol de la Vida es cierto.

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“Nada me vuelve más dichoso/ que el fulgor de las estrellas/ encerrado en mis arterias” este poema, vilmente mutilado, no es de Deshimaru, sino de otro que siguió sus pasos, en Italia, Jorge Eduardo Eielson, que por coincidencia cronológica es asociado a una generación peruana, y vuelto a ser mutilado como lo hice anteriormente con el poema, porque el no hizo más que seguir un camino que tendría un punto de quiebre hasta cinco años antes, es decir el día de su muerte, y que muchos aseguran que alcanzó aquello que los budistas llaman “satori”, antes de su partida a la luz.

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Noche oscura del cuerpo. Escrito inicialmente en la década del cincuenta, pero salido a la “luz” pública, luego de veinte años. Noche oscura del cuerpo, conjunción de las tradiciones, como el eclipse de luna: cristianismo místico, budismo místico. Oscurantismo e iluminación. Anulación de los contrarios. San Juan de la Cruz. Taysen Deshimaru.
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Noche oscura del cuerpo. Anteriormente y como precedente:- en fin, no hay obra que puede ser medido por el tiempo. Así lo dijo en una entrevista. En su obra mucho menos.- (1) El cuerpo de Giulia-no, la abyección en forma de belleza, el manto mortuorio sobre la morgue de Venecía. O aquella Dogaresa, el pájaro puro de las ensoñaciones. Performance que nuestra la mujer, con una gran sábana, la cubre como su fuera una placenta. Es un feto conectado al cordón umbilical, como si aún la belleza fuera parte completa de la naturaleza (El cuerpo de Guilia-no, performance, Venecia, 1972). Y los artistas, unos estúpidos niños jugando a hacer castillos de arena.

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(2)Tix. “Nunca más nos ocultamos/ Para acariciarnos soñar o defecar”; pasajes internos de la casa deshabitada, sin gatos ni perros, por lo menos. Puros baños, comedores, salas, pasillos condenados a la respiración del aire sin vida. “Y el Mundo nos pareció fresco e intacto/ Como acabado de hacer” (XV). La luna está afuera, y un tigre en un cuadro, recobra vida. “¿Para qué ha venido?, / ¿Ve usted que no hay nada?”(XXXXIX), así también son las esposas sepultadas en reinos desconocidos.

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Cuando fuimos placenta, fuimos felices, no había nada a nuestro alrededor, solo nosotros solos. Éramos anterior(es) a nosotros. Productos de la fusión deseada. Mi padre y mi madre, Adán y Eva. “Quizás el primer hombre y la primera mujer/ sobre la tierra”. Ellos son anteriores a mí, y de algún modo sus cuerpos son mi cuerpo. Y cuando ellos se van, yo me voy con ellos. “El arco iris se los lleva nuevamente,/ como se lleva mi pensamiento”.
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"Qui est je" /“¿Quién soy yo?” (Najda, André Bretón). “Je est un autre”/ “YO es otro” (Cartas del vidente, Arthur Rimbaud), para ser yo, tengo que reconocerme en el otro. El famoso “Estadio del espejo”, teoría de Jacques Lacan. Pero tengo que ir más allá, tengo que sentir lo que el otro siente, ser igual que él. Una vía directa para saber que existo, tengo necesariamente que sentir. Tener el cuerpo, pero ¿cómo comprobar de que tengo un cuerpo? “Lo que hace que yo pruebe un gran dolor es que poseo un cuerpo. Si no tuviera cuerpo, ¿qué dolor podría yo probar?” dijo Lao Tse. Aquel dolor eielsoniano vas más allá de nuestra propia materialidad. “el cuerpo entero padece/ de una enfermedad violeta/ cuyo nombre es melancolía”. “ Me duele la bragueta”.

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Porque el viaje se inicia, con la convicción de que somos hombres, o al menos que lo fuimos en algún momento. “todo lo que veo sobre la tierra/ me convence que jamas será un hombre/ ni una mujer ni una hormiga”, sin antes llegar a nuestros límites, penetrar por las zonas secretas, diseccionarnos, pero no a la manera del Leng T’ ché. “penetro corredores en corredores tiernos/ me estrello contra bilis nervios excrementos…/ caigo me levanto…/caigo nuevamente/ ante un muro de latidos”

Cuando el apocalypsis es poesía



Dato:
Dorada Apocalypsis,
Domingo de Ramos.
Tranvía editores,
Lima, 2009


Sin lugar a dudas, la poesía de Domingo de Ramos (Ica, 1960), es una de las más emblemáticas dentro del contexto de los años 80, por la propuesta de un lenguaje, que profanaba la tradicional forma de componer un poema, así como también la actitud confrontacional que tomó por esos años cuando pertenecía al entonces polémico movimiento Kloaka.
Dentro de sus más importantes producciones poéticas se encuentran, “Pastor de perros” (1993), “Luna Serrada” (1995), “Osmosis” (1996) con el que ganó el premio COPE de poesía, “Las cenizas de Altamira” (1999, vuelto a aparecer este año) y Erótika de Klase (2003) que obtuvo el Premio de poesía erótica “Oquendo de Amat” del Centro Cultural de España.
Esta vez, la poesía de Ramos ha evolucionado notablemente con “Dorada Apocalipsis”, donde construye una compleja red de voces que se entrecruzan, produciendo todo un entramado polifónico, donde lo sublime y lo escatológico hacen una suerte de simbiosis en pro de penetrar en la interior de sus personajes, que parecen ser producto de migraciones de todo tipo, y por ende de desarraigos psicológicos y/o sociales.
Y es que el móvil, de “Dorada Apocalypsis” son sus propios personajes, que van desfilando por nuestro sentidos, todos con un denominador común: que son de alguna forma marginales, fuera de toda institución oficial, y que conciente o inconcientemente establecen una conexión con la mentada “brutal decadencia” a la que muchas veces hace referencia el poeta iqueño.
Sus versos son tan extensos, que parecen nunca tener fin, a la manera de Enrique Lihn, y que mantienen el bemol, así sea para presentar situaciones tensas; no por algo diría que es “un lírico con aliento de novelista”, ya que en sus poemas se entretejen historias inacabadas, fragmentadas, de personajes como el destructor de bellezas, (Clímaco); el icono chichero (Chacalón), así como gansters y condesas, entre otras rarezas.
“Dorada Apocalypsis” es quizá parte de aquella transición, como lo fue “Cenizas de Altamira” – empero que no pierden el rumbo –, para apuntar a uno de los libros medulares en la poética ramosniana desde que inició su carrera literaria: las migraciones humanas. “este sería mi libro utópico y bello; y éste es el comienzo sin tener final” escribió en la contraportada de “Cenizas de Altamira”.
Por la senda del antihéroe




Tiene la traza de un rockero de los años 80’ y la verbosidad de un anarquista; él es Willy del Pozo o Karl Oharak (su alter ego), además de poeta marginal, es un caza talentos (o sea editor), fundador del sello editorial Altazor; esta vez se adentró a los dominios de la crónica con la publicación de “El sendero luminoso del placer”, presentado en la Universidad Continental, la semana pasada.


Entre tus publicaciones tienes más libros de poesía ¿cómo fue tu experiencia al escribir crónicas?
Las anécdotas de mi vida las fui contando en tertulias literarias de amiguetes durante mi permanencia en España cuando era estudiante universitario. Con el paso del tiempo a pedido de Jaime Quispe, un amigo periodista, las fui reuniendo y formé este volumen. Me he divertido muchísimo al releerlas más incluso que al escribirlas, y hacerlo fue un acto de desfogue, de necesidad fisiológica, pues la mayoría de ellas fue escrita de un tirón.


¿No te parece que el título de tu libro es bastante provocador?
Parece provocador e insinuante, y puede dar una concepción equivocada del contenido del libro, pero el lector descubrirá que en realidad se trata de recrear o buscar esa luz, “iluminar” el camino por el cual el protagonista discurre su existir. Y a la vez se puede concebir que cada uno de nosotros hacemos ese ejercicio de autoreflexión, que no es más que una suerte de búsqueda, una experiencia de la cual se aprende a reír, a burlarse y a mostrar la cara más descarada y desenfadada de sí mismo, a revelar los defectos con orgullo, al igual que las situaciones adversas en la vida donde se ha terminado siendo el perdedor; pero siempre orgulloso de serlo.


En tu libro se siente una marcada influencia por Ray Lóriga, lo leíste cuando estuviste en España?
Mi primer acercamiento a la literatura de Ray fue en el año 1994 cuando leí su novela “Héroes”. Lo hice después de escuchar una entrevista a José Ángel Mañas cuando su libro “Historias del Kronen” quedó finalista del Premio Nadal, entonces él comandaba a la Generación X española. Ángel Mañas mencionó a Lóriga y me interesé por sus primeros libros, los leí todos hasta “Caídos del cielo”, pero después le perdí la pista; sin embargo, no creo que exista una influencia suya conciente en mi obra, aunque quizá en el desparpajo y el descaro, en nada más.


El haber editado el libro basado en el concurso de cuentos de “Solo4”, ¿qué opinión te merece la narrativa de aquí?
He tenido la oportunidad de conocer y leer a escritores de esta región, como por ejemplo a Edgardo Rivera Martínez, Sandro Bossio, entre otros, en los que se cuenta la siempre entusiasta y muy inventiva nueva generación de narradores que se incluyó en tal antología que mencionas. En mi caso como editor siempre estoy a la caza de nuevos talentos de las letras peruanas, pues hemos editado Bibliotecas regionales de diferentes lugares del Perú, se ha trabajado con autores de Ayacucho, Ancash, El Callao, Cajamarca, cada una compuesta de 20 títulos innovadores. Existe ya un compromiso con el Centro Cultural de la Universidad Continental para la edición de una antología de jóvenes narradores de la zona.


El protagonista de tus crónicas se pasea sin ningún problema tanto en Ayacucho como en España, entre dos culturas, ¿cómo concibes la identidad dentro esos contextos?
Recuerdo una anécdota que me pasó en España. En la Universidad de Cádiz era conocido como un cholo “comunista”, todos decían que mi pensamiento estaba profundamente influenciado por las consignas del Ché Guevara, tomadas al pie de la letra de su diario de Bolivia, sin embargo, en la misma España, en la Asociación Cultural de El Puerto, me tildaban de ser un capitalista consumado, incluso y por otras razones ser casi un seudo nazi; pero yendo a los terrenos de la absoluta confidencia, en realidad me he casado con el bien y el mal, con la mendicidad y con la solvencia, con Europa y Latinoamérica, con España, Inglaterra, Brasil y nuestro Perú, por lo que soy un verdadero terrícola, mi país y mi identidad definitivamente es terrenal y más carnal y viceversa.
Crítica a la razón judicial




Doctor en Derecho Penal por la Universidad Federico Villareal, y actualmente profesor de Filosofía del Derecho en la facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UPLA, Luís Alberto Pacheco Mandujano (Lima, 1974), publicó su polémico primer libro “Sofía y Teodoro: diálogo en torno a la prueba lógica y ontológica de la existencia de dios”; y esta vez nos presenta un libro, también revelador, “La dialéctica del hecho social, valor y norma como definición ontológica del derecho”.


¿De qué forma que la metafísica ha influido en el derecho?
Esa expresión de la filosofía, basado en el pensamiento y en la idealidad de los objetos, ese es metafísica, un constitutivo de lógicas internas muy racionales, pero que en un momento determinado advierte que no refleja lo que técnicamente no sucede en la realidad. El día de hoy ya no tenemos filosofía, tenemos epistemología, es la filosofía actual, y la epistemología no es sino la ciencia de las ciencias, es decir es el instrumento teórico a través del cual nosotros podemos tomar diversos objetos de la realidad como objetos de estudio y analizarlos bajo perspectivas científicas. El derecho lamentablemente ha adolecido muchísimo de eso, hasta inicios del siglo XX quizás el mayor aporte de un desarrollo del derecho en términos científicos ha venido del profesor austriaco Hans Welzel, quien empieza a romper progresivamente con la metafísica imperante del derecho pasado.

Usted dice que “Cuándo la sociedad burguesa desaparezca, desaparecerá el derecho”
Marx y Engels, tienen una definición clásica del derecho, dicen “el derecho es la voluntad de la clase dominante erigida en ley”, y esa definición del derecho es una definición que debe entenderse como el derecho de la sociedad burguesa, vale decir, el derecho de leyes que responde a los intereses de clase, pero aplicando la teoría marxista y haciendo un análisis de todo el proceso del desarrollo de la historia comprendemos que tarde o temprano va a llegar un periodo en el cual esta sociedad burguesa va a tener que desaparecer definitivamente, y dará paso a otro tipo de sociedad a la sociedad socialista y posteriormente a una sociedad colectiva y esta implica relaciones sobre las cuales ya no existan leyes que respondan a intereses de clase, porque no existirían ya clases sociales, sino más bien normas de carácter ético que sin dejar de ser derecho van a regular la existencia de todos los hombres en sociedad.

¿Qué cuestiona de la teoría tridimensional del derecho de Miguel Reale?
Miguel Reale tiene el gran mérito de descubrir que la esencia que determina el derecho como fenómeno social parte de fenómenos fácticos, de lo que llamamos hechos sociales, pero estos hechos sociales producen un tensamiento de naturaleza axiológico-valorativo. Reale explica que de esa tensión dialéctica surge entonces la norma, que es una norma jurídico-positiva y que se constituye en el instrumento a través del cual se impone la decisión de la sociedad a través del Estado para que rija la vida de los hombres. Pero la explicación que subyace dentro de su definición teórica, por el hecho de estar basado en un planteamiento de carácter nepositivista del extremo metafísico, nos parece que la metodología es equivocada, y rescatamos el valor epistemológico del que habla Althusser entre otros marxistas heterodoxos y anteponemos el pensamiento marxista, no como expresión de política, sino mas bien como un instrumento de análisis, epistemológico, que nos permita reformar dialécticamente para superar el planteamiento de Reale.

¿Cómo se inserta esa teoría en la praxis del derecho?
Ningún juez puede administrar justicia, porque la justicia es un valor; por lo tanto entonces lo que los jueces hacen es administrar sus decisiones jurisdiccionales; lamentablemente hay una fuerte dosis de una influencia tremenda de un pensamiento positivista, en Perú, en América Latina y parte de Europa, por el cual los jueces y fiscales en su gran mayoría dicen “el derecho se aplica sin que de por medio pueda tener un papel la ética”. Entonces la gente no comprende por qué existe un Poder Judicial que aplica normas y no justicia. Nuestro planteamiento es la exigencia de la introducción de los valores dentro de la concepción general del derecho.

¿Cuáles son sus impresiones al proceso judicial de Alberto Fujimori?
Mi total y plena satisfacción por la aplicación de una condena que reivindica históricamente al país, más allá de las concepciones políticas que nosotros podamos tener, lo cierto es que todos podemos concluir en una gran verdad: que bajo ese régimen se cometió las peores atrocidades que ha podido conocer el Perú a lo largo del siglo XX.
Retrato de un Drag Queen




Huancayo aún sigue siendo frágil, y lo seguirá siendo, con algún evento que le sea ajeno a su propia idiosincrasia, y cualquier arte que sea trasgresor y que subvierta las normas establecidas, tendrá poca fortuna en el territorio mental de la gente.

Tal es el caso de la onda Drag Queen, cuyas fronteras con el arte y la implicancia de su constitución lúdica con los roles sexuales, se place en ser espectáculo puro, de pelucas y vestidos multicolores bajo la intensidad de las luces del escenario, que a la primera vista llaman la tímida atención del espectador.
Eso lo sabe bien, Juan Carlos Cajigas, Juka para los amigos, quien desde hace años, silenciosamente, viene realizando un trabajo nunca hecho por estos lares, y que ha empezado ha fascinar a propios y extraños, cuando de pronto aparece con su personaje de Demenzia en la comedia teatral, “El vaivén de las mosquetas”, escrita por el mismo.
“Fue una de las obras que mostró por primera vez, en nuestra ciudad, el homosexualismo en todo su esplendor, por así decirlo fue un montaje que mantuvo al público desde el inicio hasta el final con esa intriga de cómo iba a terminar” nos dice Juka.
Y es que el drag para él es “Es aquel que cuando lo miras te asombras y te preguntas ‘Qué feo’, y luego sigues volteando y dices ‘pero que bonito’, y dale, sigues mirando bien y dices ¡pero está locazo!”, y no es la única pieza teatral que despierta sentimientos encontrados, a ello se suman sus unipersonales como muñeca, bajemos el telón, entre otros.
El trabajo del drag para Juka no ha sido fácil, como dijo en una entrevista anterior, por el mismo hecho de que es complicado ser mujer y “mucho más si se es una drag que tiene que exagerar todo de una mujer”. Para ello tuvo que estudiar en una escuela de drags en Lima con Fraudiamanda un famoso drag.
El arte de Juka no tiene límites conocidos, sino que se va acoplando a la tecnología musical junto con la actuación, de modo que el mismo Dj, es un espectáculo al cual podemos escuchar pero también ver, en una suerte de performance, llamado la Perfo-sonora; donde sale de la galera otro de sus personajes memorables, Paranoia Candy.
Después de años arduos de trabajo de difundir el arte homosexual en lugares como el Wasi Da Kakumba, lugar de concentración de la contracultura huancaína que deja de existir, a Juka lo espera Lima, la capital, la que cada día se abre más, y como dijo en su conmovedor cortometraje “Así soy, soy así”: las noches lo esperan, porque de él son las noches.
EL PASTOR URBANO



El poeta Domingo de Ramos (Ica, 1960), asegura que la poesía que se está haciendo en provincias va dar muchas sorpresas; él estuvo el ultimo jueves transitando las calles de nuestra ciudad y sobre para presentar en la Universidad Continental, el CD de poesía “Simplemente Pleamar” de dos jóvenes poetas, Gabriel Griss y Paulo González. El último poemario publicado por Domingo de Ramos es “Dorada Apocalipsis”.


¿Hora Zero y Kloaka al parecer persiguieron los mismos derroteros?
No tanto porque Hora Zero corresponde a su momento histórico y Kloaka igual, donde se inició la guerra interna que ha dejado cicatrices que hasta ahora no se borran, entonces Kloaka nace en ese contexto, y ese contexto es precisamente donde los poetas escribimos sobre la violencia.

¿Que los diferenciaba estéticamente?
Estéticamente creo que en un punto, que es la lumpenización del lenguaje, porque los de Kloka somos una generación de una migración, no éramos los que veníamos de provincia, sino éramos parte de una Lima que es ahora, sabíamos la movida de ahí, y que correspondía a todo una marejada de propuestas de los que ya no éramos migrantes, sino éramos una especie de nuevos limeños.

¿Se aventura a definir la poesía, a través de su experiencia?
No, yo me quedo ahí. No, sería mi testamento, pero todavía no me quiero morir (risas).

¿Cuáles son sus lecturas actuales?
Estoy leyendo poesía japonesa y China; me gustan porque es muy contrario a mi poesía, porque yo hago lo extenso. Estoy aprendiendo como captan toda la poesía en tres palabras, en un haiku.

¿Le cuesta escribir poesía?
Sí, como a todos nos cuesta mucho, porque a la vez es tan difícil escribir en un medio como es el Perú; en América Latina donde no hay incentivos de ninguna clase.

¿El poeta es un profeta como pregonaban los de Kloaka?
Contra su voluntad es un profeta, ahora que uno sea conciente de que sea profeta, bueno yo no digo nada porque es mucho ego. Yo creo que uno escribe, y lo que escribe, el tiempo lo dirá.

¿Cómo nace esa fascinación por escribir sobre personajes como Chacalón o Clímaco?
Me interesó mucho ver en este pata, en Clímaco, de clase media alta, como trató de destruir la belleza a martillazos; el tipo es un asesino, un esquizofrénico, eso no me interesó tanto. Me interesó como este tipo agarra una chica de su propia clase social, bellísima, entonces ante esa imposibilidad, ha querido esculpir con un martillo esa belleza, negar la belleza, me interesó hablar sobre ese mal, en todo caso hablaba sobre la condición humana.

¿Y Chacalón?
En el caso de Chalacón un poco que me emparentaba, que era parte de eso, porque me divertía, Chacalón tiene muchas cosas, cuando yo escribo; porque una cosa es trasladar la realidad a la poesía, devolviéndola otra forma de realidad.

Acaba de publicar su último poemario “Dorada Apocalipsis” ¿De qué trata?
En ese libro todos son personajes, ya no hay uno que relata un proceso como en “Pastor de perros”, en “Las cenizas de Altamira” hay un relato de una cultura en decadencia, y en este último libro, son simplemente personajes donde hablan de lo que les sucede y de paso hablan de lo que pasa en el mundo.
Palabras de un horazeriano confeso





Tulio Mora Gago (Huancayo, 1948), actualmente es unos de los más importantes poetas peruanos vivos, un referente inmediato de la poesía desarrollada en la segunda mitad del siglo XX; tanto sus palabras como sus libros, condicen la lucidez de un hombre que vive inmerso en la poesía como acción.


¿Hora Zero aún sigue vigente?


Hora Zero (HZ), si tiene algún aporte a la literatura peruana y latinoamericana, es que primero retrata un nuevo proceso de socialización en el país, que es proceso de la migración. Hora Zero estaba buscando una poesía vivencial, experiencial y de pronto se encuentra con la migración en la calle; el fenómeno de la urbanización que no es fenómeno peruano sino latinoamericano. Se consiguió por fin un discurso que no fuese denotativo de una mixtura medio indigenista, surrealista o simplemente una repetición de la poesía beatnik con citas cultas o citas de referencias de prestigio literario, sino se revelaba más que una escritura, una presencia, un ser humano detrás. Mi punto de vista, es que el Perú poéticamente puede dividirse un antes y un después de HZ, es otro escenario, eso es su vigencia.



¿Se siente un poeta acabado?


En cuanto a la búsqueda de temas, de discursos poéticos, yo ya desde “Oración frente a un plato de col”, o antes, “Mitología” incluso, tenía una concepción de qué cosa era un libro; para mí un libro no es un conjunto de poemas, un libro es una unidad, hay que verlo como una visión coherente, incluso de continuidad. Yo he escrito en la medida que he encontrado temas unitarios. Entonces no es que me haya sido más fácil escribir porque estoy más viejo, al contrario me ha sido más difícil.



¿En “Oración frente a un plato de col” dice que “el deber más criminal de un peruano es ser poeta”, sigue pensando lo mismo?


Es un hecho, porque si vamos a la vida de Juan Ramírez Ruiz, que hasta este momento no pueden sacarlo de la tumba en la está enterrado como NN, ya es altamente demostrativo que cómo es catalogado un poeta en este país, entonces no solo me reafirmo sino que la realidad ha reafirmado ese verso.



¿Cuáles son sus impresiones de los horazerianos en Huancayo, como Sergio Castillo y Cesar Gamarra?


Yo diría que Sergio Castillo no ha publicado todo lo que tenía, y no ha publicado lo mejor que tenía; creo que el debería hacer un mayor esfuerzo, porque tiene grandes cosas que no están plasmados en un libro y deberían estar. En cuanto a Cesar Gamarra, siempre ha sido muy coherente con su poesía y eso me gusta; en las buenas y en las malas siempre se ha considerado sobre todo un poeta, y de los buenos de HZ; es un poeta que ha transmitido ese lenguaje callejero de acá a escenarios andinos de Huancayo, de la selva y de Cerro de Pasco; con una precisión, con una fuerza, y sin renunciar ese carácter emotivo de gran afectividad y de gran lucidez sobre todo.



Víctor Hugo dijo que las mejores literaturas salen en tiempos de crisis ¿En poesía cree que está sucediendo eso?


No necesariamente se da esa mecánica, pero no deja de ser curioso, que el manifiesto Palabras Urgentes de HZ, decía: “Se nos ha entregado unas ruinas”, entonces ya habíamos avizorado que lo que había en el Perú era una crisis, que se había abierto desde los años 50, una fractura que hay acá, el velasquismo abre más profundamente esa crisis. Eso da proceso a una confrontación que recién se está mezclando, en ese proceso está inserto Hora Zero con los principales libros que se han dado de esa época; estamos hablando de “Asalto y destrucción del infierno” de Enrique Verástegui; “Tromba de agosto” de Jorge Pimentel; “Noches de adrenalina” de Carmen Ollé; “Las armas molidas” de Juan Ramírez Ruiz; “Cementerio general” de Tulio Mora; cinco libros que por lo menos están asociados a la tremenda crisis que está pasando. Es un tiempo de crisis, y desde ahí se está manifestando la nueva poesía, pero eso es una poesía que ya nosotros el año 70 lo habíamos referenciado.


¿Qué libro publicado le ha traído muchas satisfacciones?


“Cementerio general”; el libro se vendió en un mes.



¿Y le constó mucho trabajo?


Me constó como dos años; tuve que renunciar a un trabajo. Hay varias cosas que apuntaban a la voluntad que tuve de escribir este libro, pero no solamente eso, sino que salió de la formula de los poetas, los libros de poseía generalmente los leen los poetas, yo me di con la grata sorpresa que “Cementerio general” fue leído por otros, historiadores, sociólogos, y por personas comunes y corrientes. Personalmente a mí me gusta más “Simulación de la máscara” que es un libro de la vida, este es un libro de las danzas, de los desbordes, del placer, de la incontinencia de los hombres para resistir la vida.



¿Cuál es su próximo proyecto poético?


No tengo un libro ahora en mente, creo que voy por el lado de “Cementerio general”, ampliarlo, porque me piden mucho; me han dicho que van a publicar en la misma editorial que publicó Jorge Pimentel, su “Ave soul” (Doble Principe ediciones). También tengo una plaqueta que se llama “Ángeles detrás de la lluvia”, que seguramente este año lo voy a publicar.


Hábleme de la próxima antología de Hora Zero


Estoy dándole vueltas desde el año 1996. Me demoré hasta el año 2000, y no pude publicarlo en ese momento porque una editorial primero dijo que sí, después dijo que no porque era muy largo, y lo he retomado el año pasado cuando gracias al empuje de unos amigos, nos hemos contactado con la editorial de Jorge Espinosa Sánchez, que se ha comprometido a publicar la antología; entonces yo la he reactualizado, teniendo mucho más material durante estos ocho años, Es un acercamiento lo mas amplio posible para que el lector tenga una dimensión de lo que fue Hora Zero.



¿Cómo es su relación con Huancayo?


El útero nuestro, de nuestra familia, era Huancayo, porque era la casa de mi madre. Yo siempre me he sentido identificado con mi familia materna que con mi familia paterna. Entonces eso se ha traducido en mi escritura.